Preguntas frecuentes
Lo que más me preguntan antes de empezar, contestado acá para que no tengas que escribir para averiguarlo.
No hay un precio de lista, porque no hay dos trabajos iguales: no cuesta lo mismo una página que se recorre bajando que un catálogo con fichas, buscador y pedidos, ni un sistema de dos pantallas que uno de diez.
Lo que sí es siempre igual es cómo se llega al número. Te paso una propuesta por escrito con las horas a la vista: cuántas lleva cada parte y qué incluye cada una. La mirás, preguntás lo que quieras, y recién ahí decidís. La primera charla no tiene cargo ni compromiso.
Lo que hace variar el número:
- Cuántas páginas tiene el sitio, y si lleva catálogo con pedidos
- Si los textos y las fotos ya están, o hay que trabajarlos
- Cuántas tareas de las que hoy hacés a mano tiene que resolver el sistema
- Si hay que leer archivos del proveedor o avisarle solo a cada cliente
50 % para arrancar y 50 % contra la entrega.
El primer 50 % se paga cuando ya está todo lo necesario para empezar —los textos, las fotos, los datos del negocio—, y ese mismo día arranca el plazo: una, dos o tres semanas según el plan acordado. Antes de eso no se paga nada.
El 50 % restante va contra la entrega, con el trabajo terminado y a la vista.
Todo queda por escrito en la propuesta antes de empezar: qué incluye, cuánto lleva y cuánto sale.
Una página de presencia, una semana. Un sitio completo, dos. Un catálogo con pedidos, tres. Un sistema a medida va de dos a cuatro semanas según el alcance, y el número exacto sale de la tabla de horas, antes de empezar.
El plazo no se cuenta desde la charla: arranca el día que está el material y se paga el anticipo. Los textos y las fotos son la parte que más suele demorar, y conviene saberlo de entrada para que la fecha no sea una sorpresa.
De tu lado necesito los textos —o una charla para escribirlos juntos—, el logo si lo tenés en su archivo original, un par de fotos propias del negocio, y el correo y el WhatsApp donde querés recibir las consultas.
Si algo de eso no está, no frena el trabajo. Lo que no entra en el plan se puede sumar igual: se cotiza aparte y se aprueba antes de hacerlo.
Lo que se cotiza aparte:
- Redacción de textos comerciales extensos
- Sesión de fotos o compra de imágenes con licencia
- Diseño de logo o identidad de marca
- Publicidad, redes sociales o campañas
No. Nada se cobra sin haberlo conversado antes.
Si durante el trabajo aparece una página que no estaba, o una función que no entraba en el plan, se cotiza aparte y se aprueba antes de hacerla. Nunca aparece en la factura sin haberlo hablado.
Sí. Antes de escribir la primera línea de código te muestro cómo va a verse, y nada avanza sin tu aprobación.
Después se construye con los avances a la vista, en una dirección que podés abrir cuando quieras para ver cómo va. No es un informe que te llega cada tanto: es el trabajo mismo, mientras se hace.
En un sistema a medida el paso es todavía más temprano: antes de que decidas nada, armo un programa de muestra con tus propios datos para que lo abras y lo pruebes. No una presentación con imágenes, sino el sistema funcionando, para que sepas qué estás contratando.
Conmigo. La consulta la responde directamente quien diseña y desarrolla: no hay una cuenta que te derive a un equipo que no conocés, ni un número de reclamo, ni intermediarios.
Que el sitio y el sistema salgan de la misma mano también hace que se lleven bien entre sí, que es la otra mitad del asunto.
Sí. Con el pago final el sitio es tuyo, y no queda en una declaración: en la entrega te mando el código completo, con todos los archivos con los que está hecho.
Y hay algo que conviene decir aparte, porque no es igual en todos lados: tu sitio no está armado sobre una plataforma mía. No hay un sistema de administración propio, ni un tema comprado, ni una licencia mensual que se venza. Son archivos estándar —los mismos con los que está hecha cualquier página de internet— que abre y entiende cualquier desarrollador.
No hay nada que retener, porque no hay nada en el medio.
Sí, y sin pedirme permiso. Con el código en la mano, el que siga después no necesita hablar conmigo: abre los archivos y sigue.
El sitio además puede quedar publicado en una cuenta tuya, a tu nombre, con sus accesos a tu nombre. No es una promesa: ya lo hice, y hay un sitio funcionando hoy en la cuenta de su dueño y no en la mía.
Sin costo de salida y sin plazo mínimo que cumplir.
A tu nombre, y lo registrás vos. El dominio es la dirección de tu negocio: es lo único del proyecto que conviene que esté a tu nombre desde el primer día, y no al mío.
Te digo cuál conviene y cómo se saca. Si preferís que el trámite lo haga yo, se cotiza aparte.
Se paga al registrador una vez por año y la renovación queda de tu lado. Conviene no dejarla vencer: un dominio vencido baja el sitio y también el correo.
Si ya tenés uno funcionando, se conecta al sitio nuevo sin que se te caiga el correo. Es el paso donde más seguido se rompen las cosas, y se hace con cuidado.
Yo, y sólo cuando hay algo que resolver. Dicho sin vueltas:
- Tu sitio no sigue a nadie. No tiene analítica, ni cookies, ni píxeles de seguimiento: quien entra a tu página no queda registrado en ningún lado
- Las consultas del formulario llegan a tu correo, a la casilla que vos digas, y quedan guardadas en el panel del sitio, donde entramos vos y yo
- Los datos de un sistema a medida no salen de tu máquina: el sistema se abre y funciona ahí, sin un servidor mío en el medio
- El sitio está alojado en un servicio profesional y, como en cualquier alojamiento, su personal técnico tiene acceso a los servidores
- El informe de visitas del abono se cuenta del lado del servidor: se leen los pedidos que el servidor ya registra igual, sin cookies y sin seguir a nadie en particular
- Nunca vendo, comparto ni uso los datos de tus clientes para nada
Trabajo como analista de seguridad informática. Es la parte del trabajo que no se ve, y es la que más me importa.
Los cambios los hago yo, y es una decisión de fondo, no una limitación que quedó.
Tu sitio no tiene un panel de administración porque no tiene un sistema de administración por debajo. Eso es lo que lo hace rápido, lo que hace que no haya actualizaciones que instalar todos los meses y lo que hace que no tenga por dónde entrarle: los sitios que se caen o que hackean, casi siempre se caen por ahí.
El precio de eso es que un cambio de texto o de foto me lo pedís a mí. Con el abono de mantenimiento entra ahí y no se cuenta; sin abono, se cotiza en el momento.
Y si tu negocio necesita cambiar contenido todos los días —precios que se mueven, stock, novedades—, decímelo antes de empezar: eso se resuelve distinto y se piensa desde el primer día.
Las correcciones de los primeros 30 días después de publicar están incluidas, sin abono y sin cargo. En un sistema a medida son 30 días de garantía, y las dudas de los primeros días las respondo yo.
Pasado ese mes: si tenés el abono de mantenimiento, entra ahí. Si no lo tenés, me escribís, se cotiza en el momento y se hace.
No. El sitio se entrega publicado, con su alojamiento y su certificado de seguridad, y sigue funcionando sin contratar nada más. Nada queda bloqueado ni deja de andar por no tener abono.
El abono es para lo que aparece con el tiempo: cambios de contenido, actualizaciones de seguridad, copias de respaldo, monitoreo y un informe mensual de visitas. Se paga por mes, sin permanencia, y se puede contratar después en cualquier momento.
Sí. Se puede empezar por Presencia y crecer después. Lo que ya está hecho —el diseño, los textos, las fotos, la dirección— no se tira: se amplía.
Con un sistema pasa lo mismo: se construye por partes y se entrega en etapas, para que lo empieces a usar antes de que esté todo terminado. Vos me decís qué es urgente y qué puede esperar a una segunda etapa.
Un puesto en Google no se puede prometer: no depende de quien hace el sitio. Depende de tu rubro, de tu zona, de cuánta competencia hay y de cómo se comporta el buscador, que cambia solo.
Lo que sí está incluido es que el sitio salga preparado: dirección propia, y un título y una descripción escritos para que se lean bien cuando te buscan. Es la base para que Google entienda de qué se trata cada página.
La publicidad, las redes sociales y las campañas no entran en el plan. Se pueden sumar: se cotizan aparte y se aprueban antes de hacerlas.
¿No está tu pregunta?
Escribime y te contesto. La primera consulta es sin cargo y la responde directamente quien diseña y desarrolla.
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